¿Tigre de Bengala o Supernova?
El día de ayer pensaba en la tendencia del ser humano a separar todo: ciencias, conocimientos, y a ellos mismos en religiones, razas, etcétera.
Me decía a mi mismo: ¿porqué, algunas veces, no somos capaces de observar todo de un modo holístico? Respuestas a esta pregunta hay miles, pero yo me incliné por las siguientes ideas, con un ejemplo específico e inherente del ser humano: “La Muerte”
Para atender este tema voy a utilizar dos conceptos de Física para aplicarlos a nuestra vida diaria y a nuestra muerte diaria.
¿Quién dice que no debo mezclar conocimientos para ayudarme a comprender otros? Una visión holística es necesaria.
Observamos la muerte como lo peor que nos puede suceder, la finalidad de nuestro cuerpo y nuestra mente, y dependiendo de las creencias o religión, un viaje hace otro lugar, hacia el Paraíso, cualquiera que sea.
Existe un error fundamental en estos conceptos de “Paraíso, Nirvana o como le quieran llamar”: y es la creencia de una existencia racional y emocional. Lo anterior se lo atribuyo a la forma en que hemos sido educados para pensar en que nuestra alma puede sentir, pensar , hablar siquiera, cuando dejamos nuestra existencia corpórea.
Es en este punto donde llega a mi mente el siguiente concepto: “El Big Bang”, la gran explosión que creó nuestro universo y todo lo que conocemos. Puede parecer que no tiene relación absoluta con el tema de la muerte, pero es gracias al Big Bang que nacimos y morimos, y la creación del universo cobra TOTAL validez cuando exploramos los alcances físicos de nuestra corporeidad.
Si partimos del hecho científico que nos dice que toda la materia y energía del universo se creó en esa gran explosión en esa fracción de segundo, en realidad, nosotros fuimos creados en ese estallido.
¿Imposible? En lo más mínimo cuando introducimos la conocida frase “la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma”.
Si todo inició en ese gran estallido y nunca nos creamos ni destruimos, ¿qué es la muerte? es acaso ¿el fin?
Yo prefiero verlo como el inicio de un viaje infinito, y el siquiera decir inicio es erróneo, ya que llevamos viajando y transformándonos desde la creación del universo.
Pensar en la muerte como la siguiente parada en mi transformación me permite hacer la paces con ella, me permite pensarla y explorarla.
Porque no hacer consientes a aquellos que voy a dejar atrás del inicio de mi viaje, y que sea visto como algo bueno y no como algo malo. Nuestra subjetividad nos amarra con sentimientos. Nuestra racionalidad quiere romper las amarras para explorar.
Me siento seguro al decir que tengo 13mil 700 millones de años de edad pero que me tomó 27 años hacer las paces con la muerte.
Me gusta pensar en dos cosas en las que me gustaría convertirme:
¿Tigre de Bengala o Supernova? que el universo decida………